“Trabajo la unión entre el ser humano y la naturaleza.

“Emprender es buscar este lugar donde eres tú plenamente, porque conectas tus distintos mundos”

 

Joaquín Vila ‘Juako’, vecino de Hoyo de Manzanares, acaba de ilustrar de manera didáctica el Yacimiento Arqueológico de La Cabilda, trabajando codo con codo con las arqueólogas responsables del proyecto.

¿Eres de Hoyo de toda la vida?

Mis abuelos, tanto maternos como paternos, venían aquí de veraneo y mis padres se conocieron en Hoyo. Mi infancia transcurrió en Madrid, pero veníamos mucho al pueblo. Después con 15 años vine a vivir aquí; aunque ya tenía amistades fue un contraste importante. Como siempre me ha gustado el campo, me adapté fácilmente. Echaba de menos poder practicar el monopatín pero podía pasarme todo el día en el campo. No fue tan duro porque me gusta la naturaleza.

¿Cómo era Hoyo entonces?

Éramos pocos adolescentes. No había oferta para la gente joven; solo los recreativos: algunas máquinas, las motos… Al final, estábamos todo el día en el campo.

 

 

 

¿Y cómo te dio por las Artes?

Yo seguía la educación de entonces: BUP y COU. Repetí varias veces. No me motivaba nada. En realidad, no me gustaba estudiar lo que no me motivaba. Con el tiempo, descubrí que no era mal estudiante, sino que me atraían otros temas. Cuando entró el sistema nuevo de la ESO y bachillerato, incluyeron artes, aparte de ciencias, tecnología o letras. Se me abrió el mundo.

¿Cuándo empezaste a dibujar?

Siempre he dibujado, como cualquier ser humano. Lo único es que nunca dejé de hacerlo. Empecé a sacar muy buenas notas en arte así que seguí en esta línea, y estudié Bellas Artes en Madrid. En la Complutense no entré, pero conseguí una beca para una universidad privada, la Universidad Europea, en Villaviciosa de Odón.

 

 

Un poco lejos…

Sí, eran casi dos horas de ida y otras dos de vuelta. Además, la condición para poder mantener la beca era sacar más de notable. El profesorado era muy exigente, supongo que  porque fuimos la primera promoción. Nuestra educación artística fue más conceptual, menos técnica y más contemporánea que en la Complutense. Nos enseñaron mucho sobre nuevas tecnologías y nuevos lenguajes artísticos: instalación, performance, vídeo,…

¿Conseguiste mantener la beca?

Sí…

¿Qué es lo que más te ha servido de tu carrera para emprender?

En las universidades no te educan para encontrar trabajo, ni para emprender. Te enseñan el gremio. A mí me enseñaron a ser artista, pero de eso es muy dificil vivir, por lo menos al principio. Algunos compañeros se especializaron en diseño gráfico. Yo cogí la línea de escenografía, diseño de decorados para teatro y cine. La carrera me abrió mucho la mente, me dio un abanico grande de recursos. Vi muchas cosas, me hizo desarrollar una visión del arte muy amplia. Pero realmente en la universidad no te dan herramientas prácticas para enfrentarte al mundo real.

¿Cómo moverse después de la carrera?

Empecé antes, por ser inquieto. Hacía cosas por mí mismo: creando espectáculos con un grupo de amigos de danza, circo y música.  Desde los 17 años, iba a trabajar de voluntario en granjas ecológicas en España y Escocia. Siempre lo he llevado en paralelo. Tengo inquietud por la naturaleza y siempre busco formas de conectar estas dos motivaciones.

Creo que emprender para mí es buscar este lugar donde eres tú plenamente, porque conectas tus distintos mundos.

¿En qué has trabajado?

He trabajado en montajes de escenografía, como asistente de artistas en una galería para montar exposiciones, de jardinero, de profesor particular, de camarero,…También trabajé con un amigo de pintor, empecé a aprender técnicas de murales, pinté casas, de brocha gorda, de blanco. Era trabajo.

Gané una beca de la UNESCO para hacer un curso de verano en Nueva York con un director de teatro que me encantaba, Robert Wilson (Bob Wilson).

Pero me fui lesionando la espalda y tuve que parar. Levantas peso, estás muchas horas de pie, duermes muy poco en rodajes de televisión o cine… yo estaba con varios trabajos a la vez… y el cuerpo me pasó factura, hay que estar muy en forma y cuidarse mucho.

¿Vives de tu arte?

Siempre he vivido de esto, pero plenamente solo desde hace dos años.

También formé parte del grupo que montó la Asociación de artistas y artesanos LoQueNosUne de Hoyo de Manzanares en  2007. Al año me fui a Inglaterra, luego a Barcelona… a cambiar de vida. Cursé un postgrado de Diseño de exposiciones. Estuve de becario en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona. Diseñé y monté el museo del Aula Apícola de Hoyo con Clara y Nacho.

¿Qué vendes en los mercados?

Vendo láminas, reproducciones de mis obras: bolsos y camisetas serigrafiadas con mis obras,. A veces vendo bien, pero los mercadillos son más un canal que uso para que me conozcan. A mí me ha servido estar tantos días en mercadillos, a veces muerto de frío… porque en Desarrollo Local del ayuntamiento de Hoyo, se acordaron de mí cuando salió lo del Yacimiento y buscaron ilustradores.

 

 

 

¿Qué te aportó Barcelona?

Fue una época en la que pinté mucho, un momento de explosión creativa. Pinté muchos murales e indagué en la agricultura urbana. En un solar abandonado con cinco amigos picamos, sacamos escombros, trajimos estiércol, plantas, tierra buena. Hasta conseguir lo que acabó siendo un jardín alucinante. Antes era tierra y basura. Se fue convirtiendo en un lugar de encuentro con talleres, conciertos, charlas, comidas internacionales.

Un día allí, me di cuenta de que estaba uniendo estas dos facetas mías.

Ilustrar el Yacimiento arqueológico de Hoyo de Manzanares, ¿fue un desafío o te resultó fácil?

Fue un reto apasionante para mí. He hecho muchos trabajos de ilustración científica pero nunca había hecho de Arqueología. Me encantó trabajar para mi pueblo. La vinculación con Hoyo crea un sentimiento de unión de las raíces hacia nuestros antepasados, que sepamos, los primeros pobladores de Hoyo.

Fueron seis meses de trabajo, aunque había un proyecto de investigación previo muy potente. Tuve que investigar mucho y conseguir información. Las arqueólogas me pasaron un dossier con todos los objetos que habían encontrado, con su ubicación, sus fotos, con fotos de referencia de construcciones similares. Tuve que investigar sobre cómo se hacen los muros de piedra, como se construye una casa, cómo vestían en aquella época, los materiales que usaban, etc..  Hacía bocetos, dibujos en perspectiva y se lo mandaba a las arqueólogas.

¿Qué tal este trabajo en equipo con las arqueólogas?

Las arqueólogas se quedaron muy contentas por trabajar en profundidad. Para ellas, le he dado forma física a lo que tenían en sus cabezas. Soy una pieza intermedia entre la realidad y sus cabezas con los datos. No hay nada inventado; no es un trabajo creativo, es técnico. El componente creativo es el punto de vista que eliges, el ángulo. Pero la ilustración científica se basa en los datos; no puedes inventarte nada.

Todo lo trabajé a acuarela y grafito. Primero hice bocetos que trabajé con las arqueólogas. Lo definitivo lo pinté primero con acuarela y luego lo terminé en Photoshop en digital. Todo digital hubiese quedado bonito, pero frío. El trabajo manual da un matiz más humano, desde mi punto de vista.

¿Cuál es el último trabajo que has hecho?

Mural

Lo último es un mural de 600m2 sobre un frontón, en Juzbado, Salamanca, junto con otro muralista, Pablo S. Herrero. Fue un proceso participativo, fueron las y los vecinos quienes eligieron lo que pintaba.

 

¿Cómo definirías tu arte? ¿Tu producción?

 

Lo mío es arte y naturaleza. Trabajo la unión entre el ser humano y la naturaleza; desde una perspectiva  etno-botánica. También me interesa sobre todo investigar cómo el arte puede aportar al mundo rural.

 

 

A nivel de arte, ¿qué le falta a Hoyo?

Creo que faltan más talleres para jóvenes y adultos relacionados con el arte actual y lo tradicional. Ya se dan clases de pintura y de cerámica, pero se podría proponer algo más: ilustración, comic, muralismo, diseño gráfico, vídeo, talleres de arte contemporáneo, de danza, música, teatro, folk,…  Podría haber también algún muro donde esté permitido pintar y más concursos que incentiven a los jóvenes.

También estaría muy bien que hubiesen espacios de talleres para artistas a un coste asequible, locales de ensayo para músicas-os, un lugar donde la gente pueda desarrollar su conocimiento y compartirlo.

En Asturias, vi un modelo muy interesante. El Ayuntamiento facilitaba locales que tenían dos partes, la primera parte de tienda y la otra de taller. Era un vivero de artesanas-os y artistas.

¿Invertir en arte es rentable?

Hay que considerar que los lugares en los que hay creación, atraen al público. Por lo tanto, será beneficioso para el pueblo. Es un escaparate. Este año, nos promocionan con el calendario. Da una imagen positiva del pueblo.

También creo que poco a poco se está haciendo y está cambiando. Cada vez hay más oferta artística, actualmente hay para niñas-os y mayores, aunque creo que falta para jóvenes y adultos.

También creo que estaría bien traer artistas consolidados a Hoyo y presentar sus trabajos con conferencias, eventos, exposiciones… Sé que hay muchos artistas en la sierra de Guadarrama pero no hay mucha vida cultural. Donde se consume arte es en Madrid. Esto hay que cambiarlo.

Cuando viví en Asturias, con mi pareja, Regina, montamos un proyecto cultural en el medio rural, en una zona en proceso de despoblación. El objetivo era la revitalización rural a través de la cultura: para mí la cultura abre la mente y hace a la gente más feliz. Tu cabeza funciona de otra manera con la creatividad, no te conformas… Cuando eres creativo, eres más resolutivo. Cómo sería el mundo si no hubiese música, ni literatura, ni pintura, ni ningún tipo de arte??  Un problema grande en este país es que no se ha puesto energía en desarrollar culturalmente el mundo rural. Parece que la gente del mundo rural no se puede formar…. Pues sí. Hay que descentralizar el arte de las grandes ciudades y llevarlo al medio rural.

¿Objetivos para 2017?

Poder seguir viviendo de lo que hago y tener un poco más de estabilidad. Me gustaría tener tiempo para desarrollar más mi obra personal, abrirme más camino fuera de España, hacer más murales y seguir desarrollándome en el campo de la ilustración científica.

¿Qué te aporta Hoyo?

He tenido que irme fuera para poder vivir y trabajar del arte. Ahora, puedo volver aquí y dedicarme a lo mío porque tengo muchos contactos fuera. Hoyo me ofrece la tranquilidad de la naturaleza y de la vida de pueblo. No me siento cómodo en las ciudades aunque haya mucha oferta cultural o gente más afín. Aquí siento que tengo parte de mis raíces. Me da una tranquilidad interna. En Hoyo, tengo la ciudad cerca. Madrid es el centro de la península y resulta fácil para viajar.

Contacto:

www.joaquinvila.com

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Foto de Joaquín: http://nachosarrais.zenfolio.com