gestión del tiempo y emprendimiento

El mes pasado, la Mancomunidad THAM publicó un libro que está disponible en los servicios sociales de Hoyo, Torrelodones, Alpedrete y Moralzarzal. Esta publicación, escrita por Conchi Cazorla, se titula Usa bien tu tiempo y vivirás mejor. En la página 27 encontramos un cuento que nos parece muy interesante que leáis.

A continuación detallamos los pasos para aprender a gestionar nuestro tiempo a la hora de emprender (o, simplemente, a la hora de vivir).

Lo primero con lo que una persona que emprende se enfrenta es con tener que gestionar «todo» de un negocio. Realmente, si no te organizas, nunca se acaban las tareas, por ello, te proponemos un plan. Para hacer una eficaz gestión del tiempo te recomendamos:

Detecta tus prioridades

Es evidente, hay que saber priorizar. La buena noticia es que priorizar es fácil, siempre lo estamos haciendo. Cuando elegimos visitar a tal clienta en vez de a tal otra, estamos priorizando.

La mala noticia es que, si no priorizas tú, la vida prioriza por ti y terminas viviendo pendiente de lo urgente.

«Pues aunque parezca mentira la mayoría de las personas no se paran a analizar qué quieren realmente en la vida, qué es prioritario para ellas, a quien y a qué quieren realmente dedicar su tiempo, tanto en su vida laboral como en la personal. Esto es motivo de insatisfacción y de desequilibrio».

Ordena tus prioridades

¿Sabías que cada persona emprende de una manera diferente? Aunque parece que solo hay una manera de emprender («innovando», «tecnología», «invirtiendo dinero», etc.) cada persona emprende de manera diferente porque tiene fortalezas y prioridades diferentes.

No te dejes influir por lo que te dicen que es emprender y hazlo a tu manera. ¿Cómo?

Acepta tus prioridades y ordénalas. (…) Nadie puede decidir por ti, ni debes dejarte influir por la opinión de los demás a la hora de marcar tus prioridades. No dejes que nadie te haga sentir culpable cuando hagas ciertas elecciones.

Te dejamos esta historia para ayudarte a tener claro lo importante que es ordenar tus prioridades.

«Un día, encargaron a una prestigiosa profesora de una escuela de negocios dar una charla de formación sobre la gestión eficaz del tiempo a una veintena de ejecutivos de importantes empresas. Antes de comenzar, la profesora les miró lentamente y comenzó diciendo: “Vamos a realizar un experimento”.

De debajo de la mesa, sacó un recipiente transparente, cilíndrico, de más de cinco litros de capacidad y lo colocó encima de la mesa. A continuación, fue colocando en el recipiente, piedras del tamaño de pelotas de tenis, hasta que fue imposible que cupiera ninguna más. En ese momento, levantó la vista hacia los ejecutivos y les preguntó: «¿Está el recipiente lleno?». «Sí», respondieron todos a una, como una coral. La profesora dejó pasar unos segundos y dijo: “¿Seguro?”.

Entonces, sacó de debajo de la mesa otro recipiente lleno de gravilla y comenzó a echar lentamente la gravilla, que se fue colando entre las piedras, rellenando los huecos hasta el fondo del recipiente. Nuevamente, levantó la mirada hacia su auditorio y volvió a preguntar: «¿Está lleno el recipiente?”.

Esta vez, los ejecutivos empezaron a comprender el experimento. Uno de ellos respondió: “Probablemente no”. A continuación la profesora, sacó de debajo de la mesa otro recipiente con arena y procedió a verterla en el recipiente. La arena se iba introduciendo entre los huecos que quedaban por llenarse entre las piedras grandes del inicio y la gravilla. Cuando finalizó esta operación, una vez más preguntó: “¿Está el recipiente lleno?”

Esta vez, el coro de ejecutivos lanzo un sonoro: “No”. “Bien”, respondió la profesora. Y como en cierto modo esperaban los ejecutivos, cogió la botella de agua que había sobre la mesa y la volcó en el recipiente, llenándolo hasta el borde. Finalizada esta operación y dirigiéndose a su público, preguntó: “¿Qué es lo que nos demuestra esta experiencia?».

Uno de los brillantes ejecutivos asistentes, teniendo en cuenta el objetivo del curso, tomó la palabra y dijo: “Ha quedado claramente demostrado que aunque nuestra agenda este completamente llena, si se quiere y se hace un esfuerzo de imaginación, siempre se puede encontrar tiempo para atender a una persona o para tener una cita nueva”. “No”, respondió la profesora, «en realidad esa no es la conclusión del experimento. Lo que ha quedado demostrado es que, si no hubiéramos introducido en el recipiente, en el orden que lo hemos hecho, las piedras, la gravilla, la arena y el agua, nunca hubiéramos podido meter dentro todo lo que ha entrado.

Se produjo un gran silencio en el aula que la profesora rompió diciendo: “¿Cuáles son las piedras de vuestra vida?, ¿vuestra profesión?, ¿vuestra familia?, ¿vuestras amistades?, ¿la defensa de vuestros principios?, ¿lograr realizar vuestros sueños? Lo que es importante, es colocar primero las piedras en el recipiente de nuestra vida, y no dar prioridad a las menudencias (gravilla, arena, agua, etc.) porque si llenamos nuestra vida de cosas sin importancia, nunca tendremos tiempo para las cosas que realmente la tienen. No olvidéis nunca que la primera pregunta que debemos hacernos es ¿cuáles son nuestras piedras? Y una vez identificadas, colocarlas primero en nuestro recipiente, en nuestra vida”. Con un gesto amistoso, la profesora, saludó a los asistentes y abandonó lentamente el aula.»

Este cuento-metáfora es un clásico de los manuales de gestión y administración del tiempo. Las piedras son aquellas cosas que, si no están presentes, por mucho que el recipiente esté lleno, no sientes que tu vida está completa. Debemos tener cuidado de no sobrevivir llenando nuestra vida de actividades y tareas que no nos hacen sentir realizados y realizadas, pero llenan  y ocupan por completo nuestro tiempo en el día a día.

 Otra manera de hacer gestión del tiempo:

 Sé constante

Hace poco, nos lo decía Joanne, de Sherlock Academy:

«Un punto importante es probar algo pero sostenerlo en el tiempo. Hay que dejar un tiempo para que las cosas funcionen. Yo, el primer mes, pensaba que no iba a funcionar y menos mal que me mantuve y no hui a la primera… Hay que saber luchar de manera sostenida.»

Es importante ser constantes y no dejar que el miedo se apodere de nosotras/os cuando la realidad no cumple nuestras expectativas. Si empiezas algo, invierte de manera reiterada tu tiempo en ello. No esperes soluciones mágicas, prepárate para una carrera de fondo.

Pincha aquí para saber Entrevista a Joanne, de Sherlock Academy.

Ve probando

¿No sabes quién es tu clientela potencial? ¿No sabes qué producto o servicio ofrecer? Prueba en tu entorno y mira cómo reacciona la gente. Invierte tu tiempo en probar. Si alguien te dice, por ejemplo, que la formación que propones no es innovadora, pregúntale por qué y mira a ver si te puede ayudar su crítica.

Busca apoyos                                                            

Si estás emprendiendo, hay muchos apoyos a tu disposición. Si quieres más información, visita la pestaña «Recursos» y, además, puedes hojear este manual de emprendimiento adjunto.