Marisol Garrido, pionera en estudiar la contaminación agraria en la España de los años 90, es ahora la directora de Demeter España, oficina de certificación de agricultura biodinámica en España con sede en Hoyo de Manzanares.

“Un conocimiento que si no se comparte se pudre y se muere. Si lo compartes, crece y mucho”

¿Siempre has trabajado en una asociación?

No, he trabajado en mi propia empresa como consultora durante 10 años y después de esta etapa trabajé otros 10 años como profesora en la Universidad Europea. Empecé a trabajar en la asociación de biodinámica española en 1996.

Cuéntanos un poco más de cómo ha sido tu trayectoria…

De 1979 hasta 1986 estuve como becaria en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid. Estaba haciendo mi tesis doctoral y participando en proyectos de investigación al mismo tiempo que realizaba suplencias de clases a profesoras-es.

En 1986 fundé mi propia empresa, una sociedad anónima con un laboratorio de suelos y aguas para la agricultura y el medio ambiente. El objetivo era recuperar suelos, es decir, montamos una empresa por entonces súper moderna, no existía nada así en España. Allí hicimos los primeros estudios sobre contaminación agraria que se hicieron en España.

En 1992, fundé junto a otros veinte compañeras-os la asociación “Sociedad española de agricultura ecológica (SEAE)”.

En 1996, me contrataron en la Universidad Europea como directora del departamento de medio ambiente para crear la licenciatura de ciencias ambientales. Trabajé allí durante diez años. Desde la empresa pasando por la Universidad, siempre he trabajado en proyectos de investigación y asesoramiento sobre todo en Latinoamérica. Eran proyectos de desarrollo de agricultura ecológica y ordenación medioambiental del territorio. Al final de mi trayectoria en la Universidad, tenía un proyecto en Filipinas también de diagnóstico ambiental a nivel gubernamental.

El año 2000 me hice socia de la “asociación para la agricultura biodinámica en España” y en 2001 empecé a organizar la oficina de certificación. En 2006 cuando dejé la universidad me dediqué de lleno a esta tarea.

Siempre he sido muy activa en asociaciones, de hecho, estuve ocho años en la junta directiva de la asociación “Sociedad española de agricultura ecológica (SEAE)”.

formación en biodinámica Marisol, ¿cómo conseguiste montar en el año 86 una consultoría de agricultura y medio ambiente y además siendo mujer?

En el departamento de la Universidad donde estaba trabajando ofrecieron varios puestos de profesor, pero solo se los daban a los hombres, se justificaban con que “ellos sí necesitaban el trabajo”. Junto a otra compañera, nos cansamos de esperar y fundamos una empresa consultora de lo que sabíamos hacer, recuperar suelos y aguas. Fue un éxito: antes de montarla, ya nos ofrecían trabajo y al año de arrancar teníamos proyectos millonarios. Durante 10 años no paramos de trabajar. Vino la crisis del 94, los organismos oficiales dejaron de invertir dinero en medio ambiente y la Universidad me ofreció un puesto. Yo siempre había enseñado agricultura ecológica, suelos, etc. Tenía esta espinita, quería tener alumnado continuo, enseñar.

¿Qué piensas de Hoyo a nivel de ordenación del territorio?

Me gustaría que en Hoyo la ganadería estuviera certificada ecológica, los ganaderos que hay si se organizan un poco y tienen apoyo podrían certificarse y posiblemente ganar más dinero con esta diferenciación. Siento que la ganadería se puede llegar a perder y con ello se degradarán los pastos que se han utilizado durante siglos, con un alto valor ecológico. Algunos ganaderos tienen todavía las cabras de raza de la sierra de Guadarrama en peligro de extinción que merece la pena hacer un esfuerzo entre todos para conservarlas. Si se pierde la ganadería se van a perder los montes, los pastos, el equilibrio ecológico que tiene el pueblo en la zona ganadera.

 

¿Crees que podríamos tener productos de calidad?

Con un apoyo a los ganaderos, cuidaríamos de nuestros ecosistemas y sería fantástico poder comprar productos certificados ecológicos y locales, producidos y procesados aquí, en Hoyo de Manzanares. Esto también daría otras posibilidades de trabajo a otras personas.

¿Porque viniste a vivir a Hoyo?

Vine a vivir aquí porque empecé a veranear en este pueblo cuando tenía cuatro años y siempre fue mi sueño que conseguí hace 23 años.

A ti, que eres tan exigente con el medio ambiente, ¿qué te gusta de Hoyo?

Me encanta que haya tantas zonas naturales y con elevado valor ecológico, también me gusta cómo se ha gestionado la ganadería de esta forma extensiva que ha cuidado de los ecosistemas.

¿Qué has aprendido en relación con el emprendimiento?

Siempre he sido muy creativa y he sabido identificar las necesidades de los otros y lo que yo puedo aportar. He sido pionera en todos mis trabajos. Se me han ocurrido cosas que se están necesitando y todavía no se han hecho.

Por otro lado, me gusta mucho enseñar, y me dicen que lo hago muy bien, por ello la formación siempre está en mi vida, últimamente me gusta mucho enseñar cuestiones que sirvan para emprender en el mundo rural reconectándose con la tierra.

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¿Tú piensas que es necesario el tejido asociativo?

Es muy necesario. Las asociaciones proporcionan consistencia al ámbito en el que se desarrollan. Por ejemplo, la “Sociedad española de agricultura ecológica (SEAE)” nació porque veíamos que hacía falta una conexión, hacía falta que todas-os juntas-os hiciéramos cosas para poner nuestro granito de arena. Hoy día España es el primer país europeo en superficie de agricultura ecológica y el tercero del mundo. Yo siento que nuestra asociación fue muy importante para iniciar este desarrollo. Había una organización que podía ir a las mesas de discusión, hablar con los poderes públicos, organizamos congresos, se empezaron a hacer proyectos de investigación…

¿Cuándo sentiste esta vocación por lo natural y ecológico?

Quizás Hoyo tuvo mucho que ver… Identifiqué muy pronto lo que me gustaba y sabía por dentro lo que quería hacer y conocía el ámbito al que yo “pertenecía”. Yo creo que cada persona tiene en su vida un servicio que aportar a la sociedad a través de su trabajo y lo importante es reconocerlo. No me propuse ganar dinero sino hacer un servicio a la sociedad, detecté necesidades y me puse al servicio de éstas, y el dinero vino según lo iba necesitando.

La asociación para la agricultura biodinámica en España tiene sede en Hoyo de Manzanares y ha empezado a crecer en los últimos 10 años. ¿Qué es la agricultura biodinámica?

Es un tipo de agricultura como la ecológica pero más exigente que además requiere unas prácticas especiales. Existe desde 1924, es incluso más antigua que la agricultura ecológica. Las primeras normativas que la regularon datan de 1928 con la primera norma sobre agricultura biodinámica (la primera normativa ecológica se hace en los años 70). En la agricultura biodinámica es muy importante que en los territorios y en las fincas se encuentren los cultivos, los animales y las personas. Se considera que todo es uno.

¿Qué semilla te gustaría haber dejado en la tierra?

Estoy contenta porque ya he dejado muchas semillas, muchas-os alumnas-os, a los que he enseñado a practicar agricultura biodinámica. Ahora ellos lo están difundiendo; para mí es lo importante: compartir el conocimiento. Un conocimiento que no has compartido se pudre y se muere. Si lo compartes, crece, y mucho. Pienso que cuando enseñas en realidad aprendes. En el acto de enseñar y de aprender, las dos personas crecen mucho.

Pero concretamente lo que hemos hecho en Hoyo de Manzanares es la oficina de Certificación Demeter España, inspeccionamos y certificamos las actividades agrícolas que hacen agricultura biodinámica en España. Es una certificación a nivel mundial y trabajamos en una red internacional de certificadores de este tipo de agricultura. En los últimos años estamos teniendo un crecimiento anual de alrededor del 40%. Se certifica toda la cadena de producción: agricultores, elaboradores, distribuidores de todo tipo de alimentos, tejidos y cosméticos.

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¿Cuál es tu puesto actual?

Soy la directora de la oficina de certificación. Somos un equipo de diez personas, con siete inspectores por toda España y tres técnicos de certificación aquí en la oficina.

Trabajamos completamente en red y a nivel internacional. Desde el punto de vista asociativo esta manera de trabajar en red, apoyándonos, es súper importante. Todos los operadores certificados son socias y socios de la asociación y participan en las decisiones.

¿Cuál es tu fuerte? ¿La formación en biodinámica?

Es fundamental saber organizar el trabajo; me ha tocado hacerlo muchas veces, como cuando monté mi empresa cuando tenía 30 años. Todos estos años he tenido a 10 o 15 personas a mi cargo. En la universidad tuve 30 personas a mi cargo. Creo que cualquier estructura necesita determinar las tareas y cómo hay que hacerlas, para ver qué cualidades tiene que tener la persona que va a llevarlas a cabo, así no hay conflictos y aumenta la eficiencia. Esto se debe plasmar en un manual de calidad que incluya las tareas que hay que realizar, los procedimientos y reglamentos y las cuestiones importantes que hay que tener en cuenta. Esto es súper importante. Es muy importante reflexionar y dedicar tiempo a ver cómo hay que organizarse. Nos solemos liar mucho cuando somos pioneras. Esto es lo que creo que hago bien…

 

https://www.demeter.es/

www.formacionbiodinamica.es

Marisol Garrido imparte el próximo taller, «Organizar el trabajo», el 8 de mayo de 10h a 12h.