Con una vocación muy temprana, Julia fue ganándose a sus futuros pacientes trabajando como camarera en Hoyo, mientras lo compaginaba con sus estudios de fisioterapia. Nos habla de ese camino hasta conseguir montar su negocio y vivir de lo que le gusta.

 

¿Eres de Hoyo de toda la vida?

Para la gente de Hoyo, no -se ría a carcajadas-. Pero vivo en Hoyo desde los cinco años. Mis abuelos tienen una casa aquí desde hace 50 años. Eran de Madrid, primero tuvieron una casa de verano en Miraflores pero acabaron en Hoyo. De hecho, mis padres ya se conocieron en Hoyo.

¿Dónde estudiaste?

Estudié en Hoyo, luego fui al instituto de Torrelodones para sacarme BUP y COU. En la selectividad me quedé a las puertas de la carrera de fisioterapia… cuando desde los 14 años estaba estudiando masajes.

¿Ya desde los 14 años estudiabas para ser fisioterapeuta?

¡Sí! A esa edad ya sabía que me encantaban los masajes. Fueron mi madre y mi padre quienes me pagaron un curso al que asistía los sábados. Era la única niña en la escuela. Cuando no llegué a la carrera de fisioterapia, dejé de estudiar y empecé en el Cerrillo como camarera, en el año 98. Estuve cinco años trabajando y estudiando a la vez. Fue muy duro, pero al final tuve mi recompensa.

Al acabar la carrera, empecé a buscar empleo. Además, daba masajes a domicilio y un día -de hecho, el mismo día- mi novio y mis padres me hablaron de un local que estaba en alquiler en Hoyo. Llamamos y Toni me dijo el precio y me lancé a la piscina: el alquiler era asumible, no había nadie más en Hoyo que propusiera fisioterapia. La obra me la hicieron mis padres y mi novio y ahora marido… Me lancé así, trabajando mucho todos los días hasta hoy.

¿Cuantas personas trabajan en tu clínica?

fisioterapia en Hoyo de Manzanares

Dos, Olga, que es del pueblo de toda la vida y yo. Ahora está de baja maternal.

¿Cómo te diste a conocer?

Por la hostelería todo el mundo sabía que yo trabajaba para pagarme la carrera. El boca a boca ya lo tenía hecho. Para que veas, he hecho publicidad dos veces en 15 años.

¿Cuál es el punto fuerte de tu negocio?

La atención personalizada, los tratamientos integrales basados fundamentalmente en la terapia manual. El tiempo de sesión es pleno y exclusivo de cada paciente.

¿Tu clientela es gente mayor?

¡Qué va! mi clientela es muy variopinta. En épocas, hemos tenido a gente mayor, ahora mismo nos visita mucha gente joven, de 20 a 40 años. Jóvenes con problemas de columna, debido a los ordenadores, a la poca higiene postural, al estrés y a la vida sedentaria.

¿Y tú consigues cuidarte?

Con dos niñas, mi compañera de baja, me es difícil. Aun así, me tratan e intento predicar con el ejemplo.

¿Cómo se genera el boca a boca?

Dando una buena calidad de trabajo alta, lo primero. Además, la gente tiene que sentirse a gusto, comprendida con lo que te cuentan. Tienes que enfocar su tratamiento para que puedan mejorar y esto crea un círculo a su alrededor; y mañana si a tu vecino le da un lumbago, me recomendarás.

Mi trabajo no es solo aliviar el dolor, haces un poco de psicología, te haces familia de tus pacientes. Formas parte de ellos. Te involucras con lo bueno y lo malo. Esta involucración es lo que hace que la gente se sienta mejor.

¿Qué es lo que te gusta de tu trabajo?

Todo, el amor por lo que hago, por la gente que trato, cuando alguien hace algo así, es difícil que le salga mal.

¿Cómo te diste cuenta de esta vocación?

Antes de los 14 años me llamaba la atención la medicina y un día, no sé por qué, entendí que lo que me gustaba; no era lo que hacía el médico sino todo lo de después: los vendajes, los masajes, la rehabilitación.

¿Tu familia te apoyó?fisioterapia en Hoyo de Manzanares

Claro, me regalaron un curso de masaje y una camilla porque veían que esto me gustaba. Y para mí era lo más normal irme con 14 años todos los sábados a estudiar mi curso de quiromasaje a la calle Goya. Era normal porque lo tenía claro. Además, siempre sentí su apoyo para seguir adelante.

Mis padres me han educado diciéndome que tengo que estar preparada en la vida, ser una persona autosuficiente. Además, siempre he sido buena estudiante. Este tesón, unido al hecho de que lo tuve claro desde el principio lo que quería estudiar y junto con el apoyo a la familia han sido mi motor.

¿Entonces, no conseguir nota suficiente en la selectividad fue muy duro?

Para mí fue muy duro con 18 años escuchar que no tenía nota suficiente, y también para mis padres ver que no podían pagar a su hija la carrera. Les di el disgusto de su vida pero yo quería estudiar. Estudié y saqué la carrera, a la vez que trabajaba en hostelería. Es muy duro con dieciocho años no poder gastar nada de lo que ganas porque lo tienes que ahorrar para la universidad. Todo ha sido posible gracias a la base familiar que tenía.

¿Qué te gustaría conseguir?

Me conformo con seguir con lo que he conseguido a nivel personal y profesional. Tengo a mis dos hijas…Estoy agotada de trabajar pero es satisfactorio. Me gustaría trabajar un poco menos  pero como autónoma tienes que trabajar mucho para que tu clínica siga rentando.

A parte de la obra en el pueblo que te afecta directamente, ¿cómo crees que se podría ayudar más al comercio?

Informar mejor de los servicios y comercios que hay en el pueblo y promocionarles.

¿Qué tipo de tratamientos haces?

  • Masaje terapéutico relacionado con lesiones y dolor;
  • Osteopatía (craneal, visceral y estructural);
  • Reflexoterapia;
  • Drenaje linfático manual;
  • Acupuntura
  • Masajes relajantes (chocolaterapia, aromaterapia…).

¿Qué es lo que mejor resultado te da?

Lo mejor es la combinación del masaje terapéutico con técnicas específicas de osteopatía. Así abordamos los distintos sistemas corporales. Puede ser el estómago el que influya en el dolor de hombro. Es tratar el cuerpo humano como un todo y ver dónde se origina la patología. “El origen del problema pocas veces coincide con la zona de dolor”.

El tesoro son nuestras manos; con ellas “vemos” más cosas que un médico con un tac o una resonancia. Qué capacidad tenemos para sentir, evaluar, tratar…

¿Qué es lo que más te enorgullece?

No sabes lo gratificante que es llegar a tu casa y saber que has ayudado a tanta gente a sentirse mejor.

fisioterapia en Hoyo de Manzanares

¿Tu negocio se ha resentido por la crisis?

Claro, muchísimo. De hecho todavía ha dejado sus secuelas: los tratamientos enfocados a bienestar se dejaron de hacer. La gente venía solo cuando estaba mal. En vez de venir una vez al mes, venían cada tres meses. Pero ahora vuelve la gente que llevaba tres años sin venir. Va poquito a poco.

¿Qué recomendarías a una persona que emprende?

Paciencia. Es duro.  No te van a ayudar por ningún lado, hay que tener las cosas claras, tienes que dedicar todo el tiempo del mundo a tu negocio y luego recoges los frutos muy poco a poco. Tienes que seguir sembrando.

¿Y qué tal con la obra? ¿Afecta a tu negocio?

Pasado el enfado del principio, la obra no afecta tanto a mi negocio, quitando el ruido y la suciedad. Mi clientela viene normalmente una vez al mes y por lo tanto se organiza y no surge mayor  problema. Pero sí están muy mal los accesos ya que a la clínica viene personas con muletas, gente mayor y hemos tenido los accesos muy complicados. También para las mámás que vienen con bebes y carritos que es un sector que tratamos mucho. Quiero añadir la falta de previsión y de información. Si quieres cerrar el acceso a mi clínica lo normal es que te avisen con un tiempo de antelación.

¿Cuánto cuesta que nos cuides?

La sesión ronda entre 30 y 40 euros. Tengo bonos más económicos con sesiones a 30 euros. Una sesión de osteopatía son 40/45 euros máximo.

Plaza de la Iglesia, 7

Cita previa: 91.856.65.88, 606.457.687

http://www.julialeira.com