Emprender como sea

Durante la primera Jornada sobre Emprendimiento de Hoyo de Manzanares, celebrada el pasado 13 de mayo 2015, un emprendedor participante tomó la palabra para contar su caso: con más de 50 años emprendió porque no encontraba trabajo. Sentía que su última oportunidad era emprender. Uno de los ponentes de la mesa redonda, especializado en acompañar procesos de emprendimiento, le contestó que emprender por necesidad económica es casi siempre una mala idea. El camino para que un proyecto prospere es justo el contrario, se construye desde la necesidad de la clientela, detectando primero un nicho de mercado y respondiendo con nuestro negocio a esa necesidad.

No obstante, somos muchas las personas que hemos emprendido -y emprenderemos- por necesidad. Si sientes que éste es tu caso, queremos darte un sencillo apoyo basado en cuatro claves:

1- Pregúntate: ¿estoy preparada/o para ello?

a) Sobre todo, ¿te sientes capacitada/o para gestionar el estrés? Y especialmente para:

  • Generar tu propio trabajo.
  • Tener que empezar todos los meses la facturación desde cero.
  • Soportar multitud de roles diferentes (ser el departamento de venta, cobro, I+D, producción, etc…).
  • Atender a la clientela y sus exigencias.

b) ¿Tengo apoyos?

  • ¿Sé pedir ayuda o me cuesta?
  • En casa, ¿me van a apoyar? ¿van a creer en mi proyecto? ¿o reprocharán mi implicación cuando falte? (1).
  • No me van a fallar: ¿mis amistades? ¿mi red de contactos?

c) ¿Tengo margen de maniobra?

  • ¿Dispones de ahorros que te permitan estar relativamente tranquila/o?
  • ¿De cuánto tiempo y dinero dispongo para comenzar?

¿Es posible lanzar mi proyecto en este tiempo y con este dinero?

2- Haz los deberes: pide ayuda profesional

a) Te recomendamos que hagas todo el proceso emprendedor desde cero.

No dejes que el estrés te haga tomar decisiones erróneas. Para ello, lo mejor es rodearse de gente profesional (ayuntamientos, asociaciones sin ánimo de lucro) cuyos consejos van a afianzar tu proyecto. Normalmente, si ven que tu idea de negocio no es factible, te lo harán saber. Para ello, te recomendamos que leas la página Recursos para emprender y que continúes formándote.

b) Discrimina

Emprender está de moda. Con la crisis, han surgido muchos perfiles profesionales para “apoyar” a las personas que emprenden (en realidad las/os emprendedoras/es son su público objetivo). Estos perfiles intentan alentar los procesos: “tú puedes”, “es muy buena idea”, etc… Procura diferenciar entre la ayuda profesional que no tiene un interés comercial en tu proyecto (por ejemplo los agentes de desarrollo local) de la que sí.

c) Trabaja tu diferenciación

¿Quieres lanzar un bar? ¿Una tienda de ropa para bebés o ser actriz? Diferénciate, siempre. Pregúntate por qué consumidoras/es que hasta ahora compraban a tu competencia, ahora van a considerar cambiar y comprarte a ti.

3- Testa tu idea con tu público objetivo y comete errores baratos

a) Público objetivo

Si tu público objetivo lo constituyen hombres de 30-40 años, no pidas la opinión a tus abuelos o a tus amigos de más de 50 años: su respuesta negativa puede deberse a que no son tu público objetivo. Es más fiable preguntar a gente de tu entorno que sea además tu público objetivo.

b) Errores baratos

Lanza proyectos económicos y ve mejorándolos a medida que generas ingresos. Equivócate barato para poder reaccionar rápido.

4- Mariposear de proyecto en proyecto

Finalmente, sé constante. Cuando emprendemos por necesidad, un error fácil es que empezamos con un proyecto y vamos cambiando de negocio cada seis meses, evitando así lanzarnos al mercado. Parte del miedo… es normal. Te deseamos mucha suerte.

(1) Negocia en casa antes de lanzarte los apoyos que vas a necesitar. Avisa para prevenir discusiones…