bar restaurante para las familias

Dicen que la crisis ha cambiado nuestra manera de percibir tanto el mercado laboral como nuestras aspiraciones. Antes, estar detrás de un ordenador parecía el no va más. Ahora, como todos los sectores están mal, elegir un oficio que nos apasiona ha vuelto a ser posible: total, va a costar en cualquier sector —pensamos—.

María y Víctor llevan viviendo 20 años en Hoyo y trabajando 23 años en la hostelería. Hace cuatro años decidieron retomar el local de la Solana y tras una buena rehabilitación, inauguraron Los Picazos. Tenían claro el concepto: un bar restaurante para las familias. Les da buenos resultados y desde el blog queríamos saber cómo lo habían hecho. Os detallamos las bases sobre las que se asienta este negocio que ha surgido desde la cabeza y el corazón.

Cómo surge la idea, el concepto «bar restaurante para las familias»

bar restaurante para las familias

La idea surgió tras dirigir 16 restaurantes y una vida sacrificada de 15 años. Ambos tenían experiencia, la suficiente para saber qué es lo que hacía falta en Hoyo. ¿Un bar más? No. “Queríamos un bar familiar, para las familias que quieren disfrutar de un buen vino y una buena comida con sus hijos” —nos explica Victor—.

Un estudio de mercado

“Antes de abrir, fuimos al censo. En Hoyo viven 8.000 personas, 4.000 de ellas con niñas-os y ningún sitio enfocado a esto. Además, estamos súper bien ubicados, en el centro de las tres mayores urbanizaciones de Hoyo: el Roquedal, Los Picazos y la Orotava”.

Un concepto coherente

los picazos2El establecimiento cumple con su objetivo: el local tiene espacio, una piscina de bolas y está cerrado para que las-os niñas-os vayan jugando mientras los padres disfrutan sin agobios.

“El concepto bar-restaurante para familias exige mucho: tuvimos que tirarlo todo al llegar, el mantenimiento de la piscina de bolas es importantísimo. Los padres que vienen tienen que estar tranquilos y saber que la piscina está limpia y en condiciones. Y cuando hace frío, tenemos un plan: juegos de mesa o la Wii para tus hij@s” —apunta Victor—.

“El menú es familiar, a diario hacemos tortitas para la merienda, incluso las-os niñas-os pueden hacer sus deberes aquí. Proponemos un menú de 20 platos cada fin de semana donde puedes comer bien con tu familia. Además, a María le encanta la repostería, le sale fenomenal… Así que, entre la buena cocina, el vino y el servicio, queremos que no quieran irse”.  “Abrimos a diario (de martes a viernes por las tardes)…voy a ver crecer a muchos niños aquí” —nos cuenta Víctor mientras sonríe — “Nuestra especialidad son los platos de mi padre, por ejemplo, un steack tartare (solomillo cortado y salsa de mostaza macerada al momento). También los vinos y la repostería son nuestro fuerte”.

Crear eventos

María y Víctor lo tienen claro: para crear movimiento, es importante crear eventos. Para conseguirlo organizan mercadillos, conciertos, clases de zumba, taller para niñas-os, cumpleaños.

Mucha formación y experiencia

Lo que llama la atención de esta pareja es la experiencia y formación en hostelería. Víctor heredó de su padre el oficio. Él recuerda que su padre era de la escuela de tener “todo al pelo, perfecto”. “Yo prefiero un clima más distendido, más divertido, que la gente se sienta como en casa, relajada. Huyo de un sitio estirado. Cuando vienes con hijos, quieres estar a gusto y yo quiero ver a familias enteras en mi establecimiento”. Pero se toma su oficio más que en serio: “yo he ido catando unos 8.000 vinos al año, para poder asesorar a la gente que no sabe. No todo el mundo puede saber de todo, así que en los Picazos proponemos unos 15 vinos que siempre cambiamos. No me gusta estancarme… Soy enólogo, asesoro a bodegas, doy formación para equipos de cocina, soy técnico superior en gastronomía y turismo… Con María, nos hemos pasado la vida en la cocina. Para nosotros, abrir un bar no es aprovechar un finiquito porque te han despedido. Sabemos que es un oficio que exige mucha preparación. Hay 37 bares en Hoyo; tienes que destacar”.

Parecía que teníamos que hablar de marketing y, finalmente, terminábamos con una lección de vinos ¡Mucho más interesante! ¿Qué tal los vinos de Madrid? ¿Son buenos?: “Madrid tiene tres subzonas pequeñas que hacen vinos de calidad: San Martín de Valdeiglesias, Navalcarnero y Arganda. Las garnachas de Madrid son de calidad. En Chichón, Aranjuez (recomienda el Regajal) o en la Cooperativa el Comando G con la Bruja avería o el Hombre búho, puedes encontrar buenos vinos.

Pero Víctor finaliza la entrevista hablando de su mayor ilusión: “mi hijo flipa con la hostelería, le encanta”. Tiene 14 años y se quiere dedicar a ello, a pesar de que lo hicimos todo para que no le gustara en un principio”. Al final, el concepto familiar, no es solo “marketing”. También María y Víctor lo aplican por dentro. Han sabido, una generación más, transmitir su pasión por el oficio. Quizás sea su mayor legado.

 Las tortitas por 1,5 € son los miércoles y jueves.