Os presentamos a una joven vecina de Hoyo de Manzanares: Koté. Se ha formado en el colegio y en el Instituto de Hoyo y a día de hoy, y con tan solo 28 años , tiene su propia empresa de creación de vídeos y redes sociales, Pink Blue. Nos asombra la rapidez de su proceso, a pesar de que no lo ha tenido nada fácil.

¿Estudiaste en Hoyo?

Estudié en cole y en el instituto. Tengo buenos recuerdos de aquellos años. Mi vena artística la tengo desde siempre; cuando era pequeña parecía que estaba haciendo el tonto con mis amistades. Estudié en el cole dos años y después otros tres años en Parque Lagos. Fue un cambio bueno porque me encontré con gente distinta. Hice buenos amigos. En 6º de primaria montábamos coreografías en casa de una amiga con más amigas; entonces no existía Ahora Danza. En 2º y 3º del instituto, tenía amigos súper locos, creativos. Escribíamos textos cómicos. Allí “cogí” más sentido del humor. Imagínate, con 15 años, escribíamos textos como en el Club de la Comedia. Luego los perdí de vista… Después cuando nos fuimos a Torre, fue más difícil el cambio porque la gente llevaba ya cuatro años juntos y me costó adaptarme.

¿Te formaste para ser artista?

No hice bachillerato de arte porque entonces no lo conocía. La primera vez que fui a Madrid para otra cosa que comprar, tenía 19 años. Tenía la creatividad estancada. Nadie se imagina que esto da de comer. Hice veterinaria tres años; la gente era muy seria, y yo, por dentro, parecía una quinceañera. Cuando diseccionábamos animales, con los cadáveres, la cosa se tensaba en el aula y yo cantaba para relajar el ambiente. Lo he pasado tan mal en esta carrera que no me gustaba. En cambio, cuando pasé a bailar, en dos meses estaba bien. Mi conclusión es que es imposible hacer algo en contra de lo que tu alma dicta. El cuerpo se vuelve loco.

¿Cómo fue que empezaste a ser artista entonces?

Entré en la escuela de música moderna de Torrelodones para aprender a cantar, como hobby. Siempre he tenido algo artístico pero todo el mundo pasaba de mi don. Incluso esto se quedó pequeño, solo era un hobby. Yo necesitaba más. Fue mi hermana la que encontró la carrera que yo hice: Artes visuales y danza. Me llamó y me dijo: “Hay un nuevo grado oficial europeo de teatro y de danza”. Me salvó la vida. Había prueba de acceso y no había bailado en la vida.

¿Conseguiste la prueba de acceso?

Estuve desde diciembre (cuando abandoné veterinaria) hasta junio en la escuela Magaña Mararte en Torrelodones. Entré y le dije a su dueña, Marina: “Tengo una prueba de acceso y no he bailada nunca”. Marina, desde el primer momento se implicó. Fue la primera persona que me dijo “lo vas a hacer”, a parte de mi hermana, claro. Me hice todas las clases, 8 ó 9 horas diarias. Como no estudiaba por las mañana, hacía montajes propios.

El día de la prueba, lloré mucho. La gente sabía muchísimo y tenían técnica. Yo tenía mucha presión porque a mi alrededor la gente decía: “Ha dejado veterinaria para hacer la saltimbanqui”. La prueba en contemporáneo no me salió muy bien. Pero en la entrevista me preguntaron si sabía hacer otra cosa y empecé a cantar. Todo el pasillo lleno de “pretendientes” que venían a la prueba hizo silencio. Me dijeron que podía entrar en teatro. Cuando recuerdo lo mal que lo pasé, todavía se me saltan las lágrimas.

Esperé un mes para los resultados. Hice llamar a mi cuñada porque no aguantaba la espera, no me atrevía. Y sí, me cogieron por mi motivación y en teatro. Así empezó mi camino.

¿Qué tal en la carrera?

Las dos primeras semanas de la carrera, en todas las clases, lloraba. Pensaba: “Estoy en la universidad bailando, feliz”. No me lo podía creer. Fueron los cuatro mejores años de mi vida —y solo tiene Coté 28 años…—  Se me pasaron volando. Aprendimos de todo: artes visuales, vídeos y fotografía, dirección de intérpretes, de espectáculos. Todo esto, hoy en día como empresaria, me sirve cuando acepto un proyecto. Cuando hice los vídeos de Ahora Danza, sabía lo que tenía que grabar porque he bailado. Todo lo que antes parecían locuras, ahora las puedo sacar adelante como creatividad.

¿Cómo empezaste con tu empresa?

artista de la sierra de Madrid

Entré en un espectáculo infantil, hacía los vídeos. Es así como empecé con Pink Blue. Entré en una compañía de teatro; ensayábamos en Magaña Mararte de Torrelodones. La directora es de Parque Lagos. No tenían material audiovisual. Hice vídeos, carteles, etc. Otro día fui a Ahora Danza ya que conocí a Ana en la Casa de la Cultura de Torrelodones. Me pidió vídeos para su academia y así empecé. Soy autónoma desde marzo de 2017.

Ahora mismo trabajo en una empresa de animación infantil y eventos, Zumo Animaciones. La directora es una mujer excepcional también. En Zumo empecé a hacer montajes de música. Mi empresa nace de practicar in situ. Trabajo con Chechu, un compañero de la carrera. Tengo claro que si trabajas sola acabas haciendo siempre lo mismo. Para mí, 1+1=3. Es decir, si sumas tus ideas a las de otra persona se crean las tuyas, las suyas y las que son en común. El trabajo en equipo es fundamental, sino todos los proyectos se parecerían mucho.

¿Qué hace Pink Blue?


 A nuestra empresa le puedes pedir lo que quieras, lo investigamos. Hacemos creación de material audiovisual, vídeo y fotografía… ya que somos nativos digitales. Mi último trabajo lo conseguí en Instagram. Las redes sociales no solo consumen tiempo, pueden ser una plataforma para conseguir un trabajo. No hay diferencia entre una buena academia que no está en las redes y una buena academia que sí lo está. La diferencia es que la segunda tiene una estrategia on-line.

Me acaban de pedir por ejemplo una animación de ilustraciones que ha hecho una artista en acuarela. Hay que darle vida a los dibujos. Como nunca lo he hecho, hago una colaboración, no cobro pero si gana algo, un festival, un premio, quiero una parte. El tema no es solo cobrar una factura: es aprender. La próxima animación que me encargue, ya la cobraré. Cuando me piden algo, pregunto: ¿Tú qué quieres que se haga?” Luego propongo y elige la clientela.

 

¿Cómo consigue un/a artista de la Sierra de Madrid emprender con éxito?

Creo que hacer lo que te gusta es lo que va a hacer que triunfe tu negocio. Sin acabar la carrera, ya era bailarina, ya me pagaban.  Si te gusta lo que haces, las cosas salen. Ahora mismo, me mantengo sola, y sobre todo, me encanta mi vida. No tengo suficiente para alquilar un piso sola pero sí que puedo mantener un piso con compañeras. Todo lo que gano, lo reinvierto en mi formación y en ver micro teatro. Voy a clases de baile, canto, piano, teatro. Además veo muchas obras para ver cómo hace la gente cosas. Todo me inspira porque estoy donde quiero.

 

¿Quieres conocer a Koté este mismo viernes? Pincha en el cartel. ¡Está en la Cigüeña!

artista de la sierra de madrid