Beatriz Noval

En este artículo, la protagonista, Beatriz Noval, nos enseña por su trayectoria cómo ha sabido aprovechar lo que le ofrecía su entorno, sobre todo los Centros Culturales.

Artesana de la cerámicaHace unos 3 años empezó a ir por las mañanas a la clase de cerámica del Centro Cultural de Hoyo de Manzanares con la excelente profesora, Yolanda Gregori (1). Pero en realidad, es la trayectoria de toda una vida que ha hecho que Beatriz Noval empiece a ser artesana a través de la cerámica….

Una trayectoria intuitiva

De pequeña, ya iba a la clase de cerámica de la Casa de la Cultura de Majadahonda. Estudió en la Politécnica, en la Escuela técnica superior de Arquitectura. Con 25 años consiguió una beca para aprender y ensayar cerámica en Sargadelos, Galicia. “Estuvimos allí un mes, una amiga y yo, en el que aprendimos y ensayamos al lado de artistas y ceramistas de todas parte. Fue algo mágico”.

Es así como adquirió aún más habilidades creativas. Se nota al entrar en su casa: cada rincón está para maravillarte…

Sus creaciones: murales, collares, cuentas…

Primero creó murales y luego quiso hacerse collares o quizás algún regalo. Pero le faltaba saber montar un collar, equilibrar el peso de las piezas, saber engarzar las cuentas, así que empezó hace unos meses a colaborar con Mayu Guisasola (2) y de ello surgió una compartida ilusión artística. Las dos están emocionadas del enriquecimiento creativo mutuo que están viviendo. Ambas, ahora mismo están exponiendo en la Camioneta algunas de sus piezas.

Ser artesana de la cerámica es un proceso lento

Beatriz cuenta cómo es su trabajo: “Trabajar con la cerámica es un proceso muy lento. Marca el ritmo. Las piezas se crean, luego se bizcochan (primera cocción), después se esmaltan o decoran (con esmaltes, óxidos, cristales, engobes) para finalmente dar la última cocción (a 1.250ºC) (3). Es un proceso muy lento porque los hornos son muy especiales. El primer día pueden alcanzar 600ºC, el segundo 1.300ºC pero no se apagan abruptamente, hay que esperar a que baje la temperatura poquito a poco”. Hace una pausa, y añade: “hablando de valorar las cosas que tenemos en el pueblo, quiero subrayar también la importancia del horno de la Casa de la Cultura. Cuando se estropea, alarga todo el proceso creativo, y cuando lo arreglan y lo podemos disfrutar, estamos todo el alumnado de Yolanda muy felices”.

Han hecho una exposición en la casa de la cultura, que el blog de cosas de Hoyo ha reflejado en un artículo.

(1) Cada año Yolanda es profesora de cerámica tanto para personas adultas como para l@s más peques. Las que la conocemos sabemos que es un encanto. También da clase de cerámica en el AMPA.

(2) Más sobre Mayu pinchando aquí.

(3) También se puede cocer a temperatura baja o media.